01El numerador nunca es el problema
El PER es una división: precio de la acción entre beneficio por acción. El precio es público, lo ve todo el mundo igual y no admite interpretación. Así que cuando dos fuentes dan PER distintos, el desacuerdo está siempre abajo, en el beneficio.
Y ahí hay al menos tres beneficios distintos circulando por internet para la misma empresa:
- El reportado (GAAP en Estados Unidos, IFRS en Europa): el que la empresa deposita ante su regulador y audita un tercero. Incluye todo — deterioros, indemnizaciones, pleitos, el coste de pagar a los empleados en acciones.
- El ajustado: el mismo beneficio menos lo que la empresa considera extraordinario. Lo define cada compañía, y no hay dos que lo definan igual.
- El estimado: lo que los analistas creen que ganará el año que viene. Con esto sale el forward PER, que es otra cosa distinta.
02Cuánto cambia
Muévelo tú. Los valores de partida son los de una empresa mediana con un cargo extraordinario de tamaño normal.
BPA reportado — · BPA ajustado —
Con los valores de partida, la misma empresa aparece con un PER de 20 en una web y de 16,1 en otra. Nadie ha hecho nada mal: una divide por los 500 millones que la empresa declaró y la otra por los 620 que resultan de excluir el cargo. El mismo valor aparece un 19,4 % más barato en una que en otra, medido con el propio control de arriba, y esa es la cifra con la que mucha gente decide si algo está caro.
Y hay un caso en el que el PER deja de significar nada: cuando el beneficio es negativo. Baja el control del beneficio por debajo de cero y verás que no sale un PER negativo útil, sale un aviso. Un PER de −8 no quiere decir «barato»: quiere decir que la empresa pierde dinero y que ese ratio no aplica.
03Dónde se cuela el error de verdad
El problema gordo no es elegir mal: es mezclar. Ocurre cuando una herramienta toma el beneficio de una fuente y el consenso de otra, y las dos no hablan de lo mismo.
Es exactamente lo que vigilamos en nuestros datos: el beneficio por acción que enseñamos en el histórico lo manda el informe de la empresa, no el «ajustado» que publican las fuentes de sorpresas de resultados. Si comparas un beneficio reportado contra un consenso que es ajustado, la sorpresa que calculas es artificial: te sale un fallo donde no lo hubo, o un acierto que no existió.
La segunda trampa es el periodo. Un PER «TTM» usa los últimos doce meses, que son cuatro trimestres consecutivos — y si a la serie le falta uno, hay quien rellena con el del año anterior y sigue llamándolo TTM. Ahí la cifra ya no es de doce meses de nada.
04Cómo saber qué estás mirando
- Busca la etiqueta. Una herramienta seria dice si el PER es reportado o ajustado, y de qué periodo. Si no lo dice, no lo sabes, y si no lo sabes no puedes comparar.
- Compara igual con igual. Si comparas dos empresas, que las dos vengan de la misma fuente y el mismo criterio. Un PER de 18 ajustado contra uno de 26 reportado no es una comparación, es una casualidad.
- Mira los dos. La diferencia entre el reportado y el ajustado es información en sí misma: cuando una empresa excluye cargas «extraordinarias» todos los años, esas cargas son bastante ordinarias.
- Desconfía de un PER sin beneficio a la vista. Si no puedes ver el beneficio del que sale, estás confiando en una división que no puedes rehacer.
La calculadora se ejecuta entera en tu navegador: no envía nada ni guarda nada. En la terminal, el beneficio por acción del histórico procede del informe de la empresa y lleva su periodo indicado (TTM, MRQ o ejercicio), precisamente para que no haya que adivinar cuál es cuál.
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